Maquinaria pesada y cribado mecánico en Zonzamas: el último despropósito sobre un yacimiento indígena castigado por el abandono.


El yacimiento indígena de Zonzamas, considerado uno de los más emblemáticos de Lanzarote y de toda Canarias, arrastra tras de sí una historia de despropósitos a los que se suman las más recientes intervenciones arqueológicas, que han desatado la polémica debido a las ”cuestionables” técnicas de cribado utilizadas y al  empleo de maquinaria pesada, que han podido comprometer el frágil material recuperado, ya de por sí amenazado debido a décadas de expolio y abandono institucional del lugar.

El yacimiento arqueológico de Zonzamas, ubicado en el municipio de Teguise (Lanzarote), constituye uno de los conjuntos arqueológicos más importantes y singulares del archipiélago canario. Este poblado de los antiguos mahoreros, consta de diversas estructuras realizadas en piedra, entre las que destacan las semi subterráneas, conocidas como “casas hondas” y el denominado “Palacio de Zonzamas” o “Cueva del Majo”. Incluye también la “Quesera de Zonzamas”, un conjunto de canales labrados en basalto posiblemente relacionados con prácticas rituales, y elementos como la “Piedra del Majo” con inscripciones líbico-amazighes. En el yacimiento se han hallado varios enterramientos humanos, “ídolos” y múltiples estelas, restos de malacofauna y de huesos de animales, cerámica y herramientas líticas, que dan cuenta de la importancia del lugar y del que hay evidencias de ocupación desde el siglo V hasta periodos posteriores, incluyendo usos hasta el siglo XVIII. Zonzamas representa, sin duda, un testimonio excepcional de la sociedad indígena canaria.

A pesar de su relevancia, el yacimiento ha sufrido históricamente graves destrozos, expolios y vandalismo. Incluido en la Lista Roja del Patrimonio de la asociación española Hispania Nostra desde febrero de 2021 por “riesgo de desaparecer”, se denunciaron saqueos continuos de piezas cerámicas y óseas, falta de protección y vigilancia efectiva, deterioro progresivo de las estructuras y abandono generalizado. Las excavaciones de las décadas de 1970, 1980 y 1990 dejaron el sitio prácticamente desprotegido, con partes de las casas hondas en ruinas o re-enterradas, y la quesera en degradación constante. El expolio favorecido por la ausencia de medidas de seguridad ha sido recurrente, agravado por la paralización indefinida de los proyectos de musealización iniciados en 1997.

En este contexto de abandono institucional crónico, la empresa de arqueología contratada en varias ocasiones por el Cabildo de Lanzarote para realizar intervenciones en el yacimiento (el primer contrato se remonta al año 2015 y se destinaron un total de 300.000€), efectuó actividades que generaron y siguen generando serias críticas y dudas sobre su rigor metodológico y respeto al patrimonio. Una de las más polémicas fue la representación teatral organizada por su personal en el propio yacimiento, en la que colaboró activamente una reconocida asociación cultural y patrimonial de la isla de Lanzarote. Lejos de ser una actividad de difusión respetuosa, este evento recibió duras críticas, siendo calificado de “ocurrencia y falta de sensibilidad” en un espacio tan vulnerable e históricamente denostado. La polémica en redes y medios evidenció la percepción general de que actividades lúdicas en un yacimiento frágil, banalizan el legado indígena y lo exponen a riesgos innecesarios.

Más grave aún resulta la práctica de cribado mecánico de material arqueológico realizada por esta empresa contratada por el Cabildo. Como se puede apreciar en las imágenes que adjuntamos, se procesó con maquinaria pesada tierra extraída del área destinada a una cafetería —el único elemento construido en el fallido proyecto de acondicionamiento iniciado décadas atrás: un mamotreto de hormigón abandonado que simboliza el fracaso repetido de las administraciones—. Este método, que desde Imastanen consideramos inadecuado para contextos arqueológicos sensibles donde se requiere excavación manual y tamizado cuidadoso, pudo haber destruido o dañado irremediablemente restos frágiles como huesos, cerámicas finas o elementos orgánicos. Los materiales recuperados (incluyendo huesos y cerámicas, según referencias públicas) fueron almacenados en bolsas de plástico, dispersas por distintas zonas del yacimiento, incluso dentro del “Palacio de Zonzamas”. Pruebas visuales de esta gestión aparecen en fotografías del día de la teatralización, donde al fondo se observan claramente esas bolsas apiladas. Lo que contrasta con los estándares profesionales esperables en una intervención arqueológica rigurosa.

Mientras persisten estas prácticas cuestionables, se sigue anunciando un futuro centro de interpretación o museo de sitio como solución definitiva. El Cabildo de Lanzarote y el Gobierno de Canarias han impulsado investigaciones, como el convenio de 2025 con la ULPGC por 100.000 euros para cuatro años de estudio sistemático, y en su momento se habló de aperturas en 2024, tras un presupuesto inicial de 2.7 millones de euros. Sin embargo, ya han sido múltiples las intentonas fallidas —desde 1997 hasta las más recientes— que nunca se han materializado. El yacimiento continúa en estado de abandono, sin vigilancia permanente y expuesto a cualquier agresión o deterioro natural. Esta inacción perpetúa el riesgo: cada día sin protección efectiva compromete la íntegra conservación y supervivencia de Zonzamas. Entre desidia, abandono, dispendios sucesivos, expolios y ocurrencias frívolas, esta joya maltrecha de nuestro legado ancestral sigue abocada a la desaparición, y con ésta, a la pérdida definitiva de un pedazo importante de nuestra historia e identidad como pueblo originario.                            



Colectivo Imastanen

Defendiendo el legado superviviente


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