El polémico proyecto urbanístico de Cuna del Alma en Armeñime, sigue amenazando nuevos bienes arqueológicos registrados, sin que existan garantías para su protección.
Mucho se ha hablado de Cuna del Alma y del impacto que esta urbanización de lujo promocionada por una constructora de capital belga ha tenido, no solo sobre el paisaje y valores naturales del maltrecho paisaje costero de Adeje, sino también sobre diferentes valores arqueológicos y etnográficos presentes en la zona. En su día y pese a una encomiable lucha popular que desencadenaría diferentes paralizaciones cautelares, ya se vieron afectados algunos bienes patrimoniales guanches, como unas estructuras de cabañas que fueron destruídas por completo -y por lo que se sancionó a la empresa, aunque la sanción prescribió y en el nuevo expediente emitido se rebajó la sanción inicial-, o la atalaya que se vió alterada por la actividad de desmonte ilegal, efectuado en mitad del frenesí inicial de la obra.
El resto de bienes arqueológicos presentes fueron balizados, para teóricamente,según la propia administración y el promotor de la obra, garantizar su conservación. Los chalets de lujo se construirán y los restos guanches quedarán dentro de las zonas verdes de la urbanización privada o se terminarán por reubicar.
No obstante,nuestro colectivo ha detectado recientemente un nuevo vallado en el perímetro de la polémica obra, en donde desde hace un año se encuentran inventariados por el Cabildo -gracias a la colaboración prestada por nuestro colectivo- algunos grabados indígenas. El vallado pertenece al Plan Parcial “El Puertito” en Adeje (Sector SO6). Se trata de un terreno urbanizable por donde previsiblemente pasará una vía estructurante de acceso a la playa. Los grabados amenazados quedarían expuestos a daños graves o a su destrucción directa, si no se toman las medidas de protección necesarias que dicta la ley. De momento no existe ni balizado, ni señalización que indique la presencia de estos elementos de arte rupestre guanche y que con ello están siendo tenidos en consideración.
Nuestra preocupación deriva de los fatídicos antecedentes que históricamente se han producido -desde la explosión urbanística que afectó y aún afecta a buena parte del litoral del municipio y de la isla en general-, en donde innumerables valores culturales ancestrales fueron destruidos sin consecuencia legal alguna. Además, la experiencia reciente en este mismo lugar, nos alerta sobre la impunidad de la que disfrutan las constructoras en Tenerife, que en muchos casos actúan sin cumplir con los debidos protocolos e inspecciones técnicas exigidas por ley. Empresas que a veces incluso actúan pese a contar con informes desfavorables, cuando no con estudios técnicos favorables que sin embargo resultan del todo incompletos y que son redactados por empresas particulares de manera “flexible”, siempre en favor de los intereses del inversionista privado y en detrimento de los valores patrimoniales a proteger.
En ese mismo terreno colindante con la obra de Cuna del Alma, se encuentra otro valor etnográfico que viene sufriendo un continuo maltrato. Se trata de una era empleada en su día para trillar y aventar el cerebral. Estos espacios tienen un gran valor histórico y patrimonial en todo el archipiélago, aunque desconocemos si se encuentra catalogada por la carta insular o municipal. Dudamos que así sea, ya que se viene utilizando como aparcamiento y acceso rodado hacia un asentamiento de infraviviendas, de las muchas que han proliferado en los últimos años, coincidiendo curiosamente con la construcción del famoso complejo residencial de lujo belga.
La actual Ley de Patrimonio Cultural de Canarias de 2019, obliga a tomar toda clase de medidas de protección sobre el patrimonio indígena, a través de los diferentes órganos estipulados para tal fin dentro de las múltiples administraciones competentes. La responsabilidad directa recae sobre los propios municipios, con la debida elaboración de catálogos y puesta en marcha de medidas de protección efectivas sobre todos los valores etnográficos y arqueológicos presentes en su municipio. Del mismo modo el Cabildo, así como el Gobierno de Canarias también deben velar por el cumplimiento de dicha ley y dotarse de los instrumentos de cooperación y coordinación necesarios para que su conservación y preservación se hagan efectivas.
Por si esta ley autonómica no bastase para señalar responsabilidades en casos como el mencionado, cabe recordar que en el artículo 46 de la Constitución Española, se obliga a los poderes públicos a garantizar la conservación y salvaguarda del patrimonio histórico, cultural y artístico, independientemente de la titularidad del terreno sobre el que se encuentren dichos valores. Es decir, si se detecta un yacimiento guanche en un lugar concreto de nuestro territorio, la obligación de las autoridades es protegerlo y velar por su conservación, independientemente de a quién pertenezca el terreno y de qué intenciones de negocio tenga sobre éste. Da igual que el yacimiento se encuentre dentro de un barranco privatizado para construir chalets de lujo o en una zona pública de acceso urbano, en todos los casos debe ser protegido con las mismas garantías.
Por nuestra parte, daremos aviso al ayuntamiento para que se tomen medidas inmediatas. Confiamos en que estos grabados no corran la misma suerte que otros tantos vestigios guanches, que acabaron desapareciendo en mitad de este cóctel de especulación y ambición sin límites, que en Canarias embriaga hasta la última de las voluntades dentro de los grupos de interés que ocupan el poder.
Colectivo Imastanen
Defendiendo el legado superviviente
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