Cuevas ocupadas por extranjeros, poblados de chabolas y fiestas ilegales publicitadas como reclamo en redes, en barrancos de alto valor patrimonial y ecológico en Granadilla.
Una vez más, nos llega la alerta desde diferentes vecinos alarmados por varios vídeos que vuelven a circular por redes sociales, en los que se pueden ver imágenes de una cueva con alto interés arqueológico y etnográfico, ocupada e intervenida por personas de nacionalidad extranjera bajo el lema : “Rabbit Hole rave in a cave in Tenerife”. La cueva ubicada en un paraje protegido, dentro de un barranco del municipio de Granadilla, con un particular valor geológico, botánico, faunístico y patrimonial, lleva años convertida en un espacio de encuentro para la celebración de fiestas clandestinas, las cuales se emplean potentes equipos de sonido y motores de combustión y que incluso cuentan con paneles solares, tanques de agua y otras infraestructuras ilegales distribuidos por la zona.
De entre los vídeos y noticias en medios extranjeros abordando este tema, destaca una entrevista en el periódico digital húngaro www.dailynewshungary.com, la cual lleva por titular : “Docenas de jóvenes húngaros viven en cuevas-vivienda en Tenerife”. La entrevista, realizada a unos de estos jóvenes, presenta como ejemplo de vida idílica y aventurera, esta peregrinación emprendida por algunos jóvenes del país, detallando cómo se dió su llegada, su modo de vida y su propósito. Jóvenes que aparentemente han elegido un estilo de vida natural, lejos del frío clima de su país, viviendo en cuevas en plena libertad y en aparente conexión con la naturaleza. Una imagen distorsionada, que representa sin lugar a dudas un efecto llamada y que también se ha dado en medios de comunicación y redes sociales de otros países europeos.
Gracias a esta tergiversada imagen publicitada por determinados medios europeos, la idea de venir a Tenerife a ocupar espacios naturales se proyecta como una ocurrencia maravillosa para todos aquellos que sientan la llamada de la isla, reforzando de paso el discurso por el cual las diferentes autoridades locales en Canarias y más concretamente en Tenerife, miran hacia otro lado y posibilitan todas las facilidades cuando se trata de ocupar cuevas, hacer fuegos y vivir “libremente” en un barranco. La realidad sin embargo contrasta con esta romantización, encontrándonos con espacios naturales convertidos en lugares para la celebración de fiestas, la proliferación de actividades ilegales relacionadas con estas fiestas, y el establecimiento permanente o provisional de estructuras con materiales desechados, empleadas como viviendas. En el caso de las cuevas, se agrava la situación al tratarse en muchas ocasiones, de espacios de un valor patrimonial incalculable, que aún poseen vestigios y restos materiales guanches; quienes las habitaron y utilizaron durante siglos, antes y después de la conquista castellana. Espacios sin catalogar y sin prospeccionar, que llevan décadas viéndose alterados por la presencia de estos “visitantes” usurpadores.
Además y según ha podido comprobar sobre el terreno nuestro colectivo, se viene produciendo un hecho igualmente lamentable como es la excavación y apertura en la toba de nuevas cuevas artificiales, en muchos casos empleadas bien como habitáculos para depositar basura, bien como letrinas o sencillamente para lanzar un colchón que procure unas cuantas noches de cobijo, quedando después abandonado, con el impacto visual y medioambiental que esto supone. Recordamos que estos barrancos del municipio, además de poseer innumerables estructuras, restos materiales y manifestaciones rupestres indígenas, alberga también incalculables valores medioambientales, con numerosas especies animales y botánicas, en muchos casos catalogadas bajo amenaza de desaparición. A esto se suma la importancia geocientífica de estas formaciones geológicas, que contienen un auténtico mapa de las diferentes fases y estratos de formación volcánica que conformaron esta zona de la isla durante millones de años.
Cuevas ocupadas que incluso se ven convertidas en objeto de especulación y lucro, ya que se ha podido comprobar cómo en algunos casos, tras ser ocupadas por ciudadanos extranjeros, éstos pasan a erigirse como legítimos propietarios no solo de la cueva o cuevas en sí, sino de la zona adyacente, que alquilan por temporada mientras ellos se encuentran fuera. Uno de los mayores problemas detectados, consiste en el abandono de estos lugares tras haber sido ocupados,una vez que su “propietario ilegítimo” decide marcharse a otro lugar, dejando tras de sí todas las estructuras y desechos que dejó tras su “nada sostenible” estancia. Espacios que tras ser intervenidos con todo tipo de obras de acondicionamiento propician la acumulación de cristales, basura plástica, materia orgánica descompuesta, colchones, palets, lonas, casetas de campaña o mobiliario, entre otras muchas cosas, que por norma pasan a convertirse, una vez abandonados, en parte del paisaje para siempre.
Repetimos que esta situación no es nueva y lleva años, cuando no décadas, produciéndose. En el caso de Granadilla todo el municipio posee barrancos y cuevas bajo esta situación que describimos, habiéndo proliferado sin merecer ningún tipo de atención por parte de las autoridades locales. Al contrario, son perfectamente conocedores de lo que sucede y se declaran impotentes, alegando falta de medios y de voluntad política. Nos preguntamos si esto podría darse en sus países de orígen y cómo reaccionarían los vecinos y las autoridades, si uno de nosotros hiciera lo mismo en esos lugares. Por el momento, aquí cuentan con total impunidad, arrendando a terceros cuevas ocupadas ilegalmente, cuando no convirtiéndolas en vertederos y espacios para la celebración de fiestas con música y sistemas de sonido de máxima potencia, pese a tratarse de espacios de nidificación de aves, que como decíamos, se encuentran gravemente amenazadas y en peligro de desaparecer. Parte de estos barrancos, atraviesan la zona que correspondían a los dominios del aeropuerto en el pasado, con vallas rotas y mojones de piedra en los que se puede leer claramente AENA. Además de que la zona alberga uno de los espacios de culto cristiano más emblemáticos de la isla, como es la cueva del Hermano Pedro, convertidas sus inmediaciones en los últimos años, en un espacio de encuentros sexuales al aire libre.
Si eres canario y paseas a tu perro por una playa solitaria, aún recogiendo sus cacas y respetando las medidas de conservación locales, puedes llevarte una multa sin mayor mediación; pero si vienes de fuera, ocupas una cueva de valor arqueológico, alteras espacios protegidos, acumulas basura y conviertes la zona en un parque temático sin ley, no te pasará nada y nadie vendrá a pedirte explicaciones. Esta es la isla en la que nos han convertido la actual clase política, en la que todo vale para el de afuera, quedando para el de aquí, degradación, basura y destrucción.
Por el momento, desde Imastanen ya hemos dado aviso a los agentes de Medio Ambiente del Cabildo y del Gobierno de Canarias respectivamente. Confiamos en que de una vez por todas las autoridades pongan solución a esta situación, que hace mucho tiempo ya, sobrepasó cualquier nivel de desvergüenza tolerable.
Colectivo Imastanen
Defendiendo el legado superviviente
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