Denuncia de nuevo atentado sobre un BIC en el municipio de Guía de Isora



El pasado 1 de Enero, el presidente de una la asociación de vecinos de un caserío en Guía de Isora, alerta a nuestro colectivo sobre la instalación de una serie de cuerdas que atravesaban un conocido barranco del municipio. El presidente de dicha asociación-conocedor de que esa zona posee bienes patrimoniales- decide dar aviso a Imastanen,  tratándose precisamente el lugar elegido para anclar las cuerdas, de un espacio declarado como BIC, al contener numerosos yacimientos guanches, concretamente grabados rupestres, que se temía pudieran haberse visto afectados por el anclaje de dicho dispositivo de cuerdas y amarres. Este representante vecinal nos contacta para que colaboremos en identificar los grabados presentes y comprobar si se han producido daños sobre los mismos.


Al día siguiente un miembro de nuestro colectivo se trasladó hasta el lugar en compañía de un Agente de Medio Ambiente de la Unidad de Gestión Territorial Oeste del Cabildo Insular, para comprobar cómo, efectivamente, las cuerdas que atraviesan el barranco de lado a lado, se encuentran colocadas en una zona en la que se encuentran diferentes grabados de factura indígena. Los amarres estaban instalados en piedras situadas a escasos metros de los paneles de grabados rupestres sin que, por fortuna, hubieran sufrido daños aparentes. No obstante el tránsito de las personas que decidieron elegir ese punto para la práctica de “funambulismo” o “Highline” en altura, pudo haber puesto en riesgo dicho B.I.C, que además se encuentra dentro de la Corona Forestal, y para lo cual, por descontado, no contaban con ningún tipo de permiso que autorizase la realización de actividad alguna en la zona. 


En el lugar se personaron además miembros de la Policía Local del municipio isorano y de la Guardia Civil, quienes levantaron expediente y tomaron los datos de las personas implicadas en este nuevo acto de irresponsabilidad para con el patrimonio cultural y natural. Gracias a la veloz actuación de los Cuerpos de Seguridad y de los Agentes de Medio Ambiente personados en el lugar, se retiran las cuerdas y aparejos asociados a esta actividad. Recordamos que Imastanen ya denunció hace un tiempo los daños sufridos por este mismo yacimiento, concretamente en uno de los paneles de grabados, a causa de un disparo de perdigones, que provocó daños irreparables sobre el mismo. Si bien estos bienes patrimoniales se encuentran catalogados y protegidos sobre el papel en virtud de su figura de protección legal, en la práctica no poseen ningún tipo de señalización o de medida de prevención que alerte de su presencia y que por tanto advierta de su valor, evitando que ante este tipo de actividades ilegales, pudiesen verse afectados.


La pronta actuación de los Agentes de Medio Ambiente, permitió en este caso que se pudiera poner remedio antes de que uno de estos Bienes de Interés Cultural pudiera verse dañado de forma fatal por este grupo de practicantes de deportes de aventura, que decidió convertir este barranco de suroeste de la isla, en su particular espacio de recreo. Pese a la pronta colaboración de los técnicos y agentes responsables de la custodia del patrimonio y de la protección del medio natural, el hecho de que este agente debiera trasladarse desde el municipio de Icod hasta Guía de Isora, habla una vez más de las limitaciones que afectan a quienes intentan cumplir con su trabajo, precisamente a causa de la escasez de personal desplegado y de las muchas carencias técnicas bajo las que deben desenvolverse en el ejercicio de su deber. La limitación de efectivos humanos y de recursos técnicos en áreas tan sensibles como las mencionadas, supone que en muchos otros casos, las denuncias ciudadanas queden sin resolución debido a la imposibilidad de intervenir antes de que los daños se produzcan y de que los autores de estos delitos, puedan ser identificados y por tanto sancionados en base a su responsabilidad jurídica. Cabe decir que incluso cuando llegan a ser sancionados, las multas quedan en muchas ocasiones sin efectividad, al tratarse de ciudadanos extranjeros sobre los que se hace imposible garantizar los mecanismos fiscales que efectúen el cobro de dichas sanciones.


Por si fuera poco, los responsables de esta actividad ilegal, se encontraban acampados dentro de una “era” que también está catalogada como  bien etnográfico protegido. El grupo de practicantes de esta modalidad deportiva recientemente puesta de moda y que ha proliferado en barrancos de todo el archipiélago, las más de las veces de manera furtiva, alegaron desconocer la presencia de estos valores, al tratarse de personas procedentes de la Península Ibérica y de otros puntos de Europa en su gran mayoría y al no existir, como ya señalamos, ninguna señalización, cartelería o medida de protección que alerte sobre la presencia de estos bienes. Las autoridades levantaron expediente e identificaron al grupo y procedieron a levantar la acampada y desinstalar las cuerdas que abarcaban cientos de metros por sobre el barranco. 


Por último nos gustaría señalar, tal y como se hiciera eco la prensa recientemente,  la aparente contradicción entre la imposición del polémico “céntimo forestal” y la disminución efectiva del presupuesto para el área de Medio Ambiente, con recortes específicos en programas clave del sector ambiental, poniendo en duda la prioridad real de estas políticas frente a otras inversiones. 

Colectivo Imastanen

Defendiendo el legado superviviente




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